Los 8 artículos del Kit de la Felicidad

Muchos coincidimos en pensar que el templo de la felicidad está en cada uno de nosotros y, por lo tanto, es un error seguir buscándola por fuera, ya sea en personas, animales, actividades o cosas. Cada uno es (necesita entender que es) su propio generador de felicidad.

Siendo esto absolutamente cierto, la práctica como coach de felicidad me ha demostrado que hay algunos objetos de relativamente fácil adquisición que sirven como fantásticos puentes de conexión hacia nosotros mismos. Hoy, a propósito del Día de la Felicidad, decidí dedicar mi publicación a la explicación de los elementos del Kit de Felicidad, compuesto por cosas sencillas que hacen que la vida diaria sea enormemente más placentera. Aquí va mi lista:

En la mañana:

1. Un jabón perfumado o una botella de tu perfume favorito

Si bien mi primer hábito recomendado para la mañana es meditar, el primer artículo de mi Kit de Felicidad aparece a la hora de tomar el baño: un jabón de tu olor favorito o, si puedes, una botella de un perfume que sientas que te transporta.

Los aromas han sido usados ancestralmente (y ahora con más fuerza todavía) como vehículos que permiten a nuestro cerebro conectarse con emociones especiales o sensaciones de tranquilidad, energía, bienestar y/o placer.

Para que este primer artículo del Kit de Felicidad cumpla su función, la clave está en disfrutar el pequeño ritual de la ducha con toda la atención puesta en la experiencia del agua, de la espuma, del olor o, si optaste por la botella de perfume, la idea es que te lo pongas como un paso específico del arreglo personal de la mañana y no de afán, mecánicamente, un segundo antes de salir. La felicidad está en hacer una sola cosa a la vez siempre que se pueda.

2. Un espejo de cuerpo entero

Es hora de reconciliarse con la imagen propia… ¡y celebrarla! La explosión de imágenes de modelos de belleza, de íconos de la moda y de personajes de éxito, antes que informarnos sobre lo que se usa en el momento, lo que logra en la práctica es repetirnos al inconsciente (donde somos más vulnerables), una y otra vez, todo lo esbeltos, todo lo corpulentos o todo lo adinerados que supuestamente deberíamos ser, no somos, y tal vez nunca llegaremos a ser.

¡Basta ya! Mi segundo elemento del Kit de la Felicidad es un espejo de cuerpo entero (de ser posible dentro de tu cuarto), para comenzar a tomar decisiones más conscientes y más atrevidas sobre la identidad visual de tu Marca Personal; para que te animes a salir de la zona de confort usando combinaciones de colores más audaces;para enfrentarte a esas prendas que no están haciendo nada por tu imagen y darte cuenta de que es hora de regalarlas a quien sí puedan favorecer; para mirarte y regalarte tu mejor sonrisa antes de salir de casa cada mañana.

3. Un lápiz y una agenda pequeñita

En desarrollo de mis sesiones de coaching muchas personas me cuentan que las soluciones más creativas a sus problemas aparecen como por arte de magia mientras están tomando el baño de la mañana, apenas entran en contacto con el agua; otros me dicen que les ocurre esto mismo mientras toman el café; otros me comentan que se sienten más creativos mientras cocinan… y todos coinciden en que, al visualizar esa solución creativa, piensan inocentemente: “uff, qué buena idea. Apenas llegue a la oficina, la anoto”. Al llegar a la oficina, por supuesto, la solución brillante que tenían en sus cabezas, no está más. Desapareció.

La explicación de la creatividad como fenómeno está en que ella nos visita precisamente cuando nos encontramos más relajados y plácidos; en cambio, es raro que aparezca durante la “lluvia de ideas” que organiza el jefe en la oficina porque nos encontramos bajo la tensión del contexto laboral.

Por esa razón, el tercer objeto de mi Kit de Felicidad es compuesto: una agenda pequeñita y un lápiz para tener siempre a mano, de modo que anotemos las ideas fantásticas y las soluciones reveladoras justo en el momento en que nos llegan a la cabeza porque luego, en el trajín de la jornada, sencillamente no van a volver a aparecer.

Anota todo lo que se te ocurra, así por lo pronto se trate de ideas inconexas. Revisa tus notas cada dos semanas o cada mes e integra los apuntes de forma creativa. Tu idea millonaria bien podría estar por ahí agazapada.

4. Una taza para tomar el café con la que te identifiques

A propósito de la explosión de creatividad que algunos vivimos mientras tomamos el café, tener una taza divertida,elegante o linda, con la que te sientas identificado, hace que tomar tu desayuno sea una experiencia totalmente distinta y, cómo no, renovadora.

Tanto como puedas, asegúrate de tener muy bien delimitado tu espacio para tomar tus comidas y haz todo lo que harías si tuvieras invitados. Pon los cubiertos en la mesa; usa el servicio completo; siéntate a la mesa y conserva la posición derecha y los buenos modales incluso si no tienes compañía; apaga el televisor; ¡deja el celular! Al evitar comer de pie, en una esquina de la cocina, tomando los alimentos directamente de la olla o de la sartén, no sólo le estás reiterando a tu cerebro la persona valiosa y respetable que eres, sino que harás que la hora de la comida (desayuno, cena, todo) sea un espacio autoindulgente y muy muy cargador de energía. Estamos de acuerdo en que no es lo mismo tomar el café en un pocillo de cartón que en una vajilla con algo de diseño, ¿verdad?

Saca la vajilla: tú lo vales.

Durante el día:

1. Un par de zapatos para caminar largo

Ya que las jornadas de los días hábiles en algunos casos no nos dan lugar para hacer ejercicio físico con la regularidad o la intensidad que quisiéramos, llegó la hora de hacer un uso distinto del tiempo: deja de lado la excusa de que los zapatos formales o de tacón no te permiten caminar más de una cuadra y anímate a usar (de camino a tu destino) un par de zapatos cómodos que te den la ligereza que te dan tus viejos tenis. Es más: usa tus zapatos deportivos para ir caminando o en la bicicleta hasta la oficina y cámbiatelos al llegar.

Yo hago esto desde hace dos meses durante los días en que mi carro, por su número de matrícula, no puede circular a ciertas horas en Bogotá: camino 30 minutos hasta mi oficina y otros 30 de regreso al final de la tarde. Puedo decirles que me siento muy pero muy feliz, incluso si la mañana comenzó regular. La dicha de las endorfinas recorriéndote de pies a cabeza no se puede describir con palabras. ¡A caminar!

2. Mural de deseos

Busca en las revistas y en los periódicos las imágenes de los viajes que quieres hacer, de las actividades que quieres llevar a cabo, del próximo look te gustaría tener, etc. Recórtalas. Destina una cartelera, una pizarra o un corcho para colgar allí tus recortes y comienza a (literalmente) sitiar tu cerebro hasta que llegue al punto de familiarizarse con esas imágenes y las vea como situaciones normales. Las personas más exitosas que conozco tienen su propio mural de deseos y me cuentan que lo miran todos los días con un único hábito adicional: mientras repasan los recortes del mural, sonríen.

Atención: no se trata de un acto de magia o de aplicación de la Ley de la Atracción; el mural de los deseos es 100% inspiración.

3. Un recetario de cocina

Un placer hedónico prácticamente irresistible es la buena comida. Aprende a preparar al menos tu receta favoritay, aunque los buenos restaurantes tienen su encanto, deja de depender de su menú.

Cocinar, además de disparar el encanto misterioso de tu Marca Personal, es una actividad en sí altamente placentera porque la experiencia impactará todos tus sentidos. Disfruta la textura de los ingredientes; admira los colores; prueba de vez en cuando…

A la hora de dormir:

1. Sonidos de la naturaleza

En un viaje a Cartagena, hace unos cuatro años, descubrí en la mesa de noche de mi hotel un aparato que me encantó pero que no volví a ver en un tiempo y que ahora está al alcance de todas las personas que tengan conexión a internet: se trataba de una “máquina de sueños”. Su aspecto era más o menos el de un radio-reloj despertador eléctrico convencional, con la particularidad de que en lugar de sintonizar estaciones de radio, reproducía sonidos de la naturaleza.

En la actualidad hay muchas maneras de tener el mismo efecto en casa, gratis o por muy poco dinero: en YouTube puedes buscar cualquiera de los miles de canales que reproducen sonidos de la naturaleza. En las tiendas de música hay discos en el estante de música para hacer yoga, igualmente con sonidos de la naturaleza. Hace un par de meses descubrí una aplicación para el teléfono que se llama “Relax Music”; es gratuita y te permite configurar el sonido como quieras: agua corriendo, lluvia, aves, brisa, grillos… es lo máximo. La versión Pro cuesta U$3.

Particularmente, prefiero reproducir sólo sonidos naturales y no melodías hechas con instrumentos; siento que es bastante más relajante de esa manera. Un tip para comenzar el nuevo día de modo más agradable es programar la alarma del despertador con uno de estos sonidos suaves, evitando el susto del aterrizaje forzoso que causan las alertas convencionales de sirena, que te dejan como si estuvieras en medio de un incendio en tu edificio.

Muy bien: hasta aquí llega mi lista por hoy. ¿Se te ocurre algún otro elemento que pudiéramos sumar al Kit de la Felicidad?

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