Cuando somos predecibles, somos vulnerables, columna “Lingotes de Felicidad”, Centro, México

Un seductor experimentado sabe cuán valioso es detectar rápido los clichés de su presa. Entender cuáles son sus compulsiones; cómo se representa sus miedos; qué la haría sentir humillada. Y para tener acceso a estos datos no le hace falta infiltrarse en ningún archivo personal: basta girar con elegancia la conversación de modo que quien comience a hablar sea el ego de la víctima y no su alma porque el ego es predecible y lo que es predecible es vulnerable.

Un capo del inframundo, por ejemplo, preferirá que se conozca su guarida a que se descifre la personalidad de su superhéroe: de escondite se cambia con un desplazamiento pero el culto por unos atributos que admiramos puede no cambiar en una vida y esa es la base para que el policía aprenda a pensar como el gangster piensa. El principio de su fin. Con nosotros, los de este lado, los comunes y corrientes, el mecanismo –a escala-, funciona parecido: como el ego no tiene idea de quiénes somos ni por qué somos valiosos, va buscando reconocimiento y protección en todas partes. Por eso entablamos nuevas relaciones dejando muy en claro lo que nos gustaría encontrar y lo que por ningún motivo vamos a permitir (qué escena más conmovedora). Comenzamos las entrevistas de trabajo diciendo con sutileza lo que odiábamos de nuestro anterior jefe y nos devanamos los sesos tratando de entender qué es lo que hay que hacer para complacer a este. Y así es como la existencia se nos va entre tratar de encajar y evitar sufrir.

Optimista, como decidí ser al cambiar de vida, guardo en el corazón varias razones para creer que a pesar de que el ego es tan mañoso y nos juega malas pasadas, no tiene por qué condenarnos a vivir una vida pequeña. Aquí van tres: (i) su ego es mañoso pero su cerebro también es suyo. Úselo para cuestionar todas sus certezas. Algo que nos vuelve asequibles a los manipuladores es creer (y querer) que todo el mundo esté de acuerdo con nosotros. Dude, dude de todo, reconozca que hay cosas que no sabe y sienta la alegría expansiva de aprender algo más a cada jornada. (ii) En sus malos días, el ego (que también tiene malos días, como cualquiera), cree que todo el mundo es su enemigo pero eso tampoco es cierto. Rebobine su película y vea todas las personas que tienen gestos amables (desde un comentario lindo, pagar una cuenta, hasta hacerle un gran favor) diariamente. La vida no es un campo de batalla; es una autopista de muchos carriles. (iii) A su ego le aterra todo lo nuevo pero yo pienso (de verdad lo creo) que el dolor de estar parado en el filo, con el estómago apretado de las ganas de saltar pero sin botarse, ese dolor de pensar en lo que podría ser y no es, es mucho más grande que el de aprender una que otra leccioncita por el camino. ¿Lo siente ahora? No es que usted sea debilucho: es que los miedos nos hacen predecibles y cuando somos predecibles, somos presas fáciles.

__________________

Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, el 13 de abril de 2017. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 24o lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

¡Sigamos en contacto!

En Facebook: “Sylvia Ramírez Coaching e Imagen”

En Twitter e Instagram: @SylviaRcoaching

Suscribirse al canal de YouTube: Sylvia Ramírez coach

www.sylviaramirez.com.co

Amores como teléfonos celulares – columna “Lingotes de Felicidad”, Centro, México

Sylvia Ramírez, Life Coach, PNL, PNL en ventas, persuasión, Personal Branding, conferencia de felicidad, conferencia de motivación, conferencia de marca personal, Diseño de Marca Personal, Asesoría de Imagen, Bogotá, Colombia, Felicidad, Felicidad en las Empresas, Empresas Felices, Speaker, Conferencista, Conferenciante, Endomarketing, Coach de Felicidad, columna de felicidad, temas de felicidad, lingotes de felicidad, odio a mi jefe, 10 blogueras influyentes, 10 bloggers, mujer moderna, liderazgo, recursos humanos, rrhh, se puede ser feliz, vida feliz, coach de felicidad, Sylvia Ramirez coach, customer experience, servicio al cliente, experiencia de cliente
La obsolescencia programada es para los aparatos

Hija, como soy, de este sistema, tengo que admitir que en mi cabeza rondan todos los sueños del capitalismo de Adam Smith: me gustaría comprar una casa grande; tengo la suscripción a Vogue para soñar; por supuesto quiero el nuevo iPhone y claro que estaría encantada de pasar un fin de semana en el Ritz de París. La dinámica del bienestar capitalista es simple: usted da el dinero y a cambio se libera del pesar de tener lo mismo de siempre. “El encanto dura lo que dure el deseo. Y, cuando se desencante, tranquilo: le vendemos un sueño nuevo”. Impecable.

Pero, para la salud de su corazón y de su cerebro, puede que en lugar de seguir a Adam Smith le sea más conveniente prestar atención a san Agustín cuando dice que “La felicidad es seguir deseando aquello que se posee”. Véalo de esta forma: el comercio nos enseñó a burlarnos del concepto de “Para siempre” y por eso comenzamos las relaciones con la consciencia (en silencio) de que esa historia está condenada a morir, igual que sabemos que el teléfono que repagamos con tanta ilusión hoy, dejará de circular en un año.

Poco a poco se nos fue instalando esa urgencia de novedad que nos condena a vivir medio resignados porque siempre estamos albergando en el alma la idea de que en algún lado nos aguarda algo mejor. Y tal vez sea así pero, por estar pensando en qué tendrá de mejor el siguiente celular, nos sentimos ridículos entusiasmándonos con el que tenemos. Ahora bien, dado que las personas no somos cosas, la lógica de esta época nos está privando de vivir con intensidad los primeros capítulos de la que podría ser una gran historia de amor en nuestra vida. Definitivamente fue muy cruel que nos hicieran creer que las personas y los amores tienen que pasar de moda al mismo ritmo de los aparatos. Obvio: siempre será más cool reírse del amor.

Y cuando llega la hora de la despedida, lloramos. Pero los gemidos no son tanto por el pesar de dejar de estar juntos sino porque ver caer a un ídolo es doloroso. Ése no es un llanto de amor: quien llora en realidad es nuestro ego porque le tocó reconocer que quien fue su amor eterno ha dejado de entretenerle… como si lo que tuviera entre sus manos fuera un iPhone 4 y no un corazón.

La promesa de novedad es un canto de sirena de agencia de publicidad. Como en el fondo todos sí queremos volver a ilusionarnos, nos olvidamos de que los amores verdaderos suelen venir remanufacturados y es por eso que son hermosos: porque no se consiguen con la frecuencia con que el mercado aparece con un nuevo cacharro programado para que en un año deje de brillar.

__________________

Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, el 16 de marzo de 2017. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 23r lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

¡Sigamos en contacto!

En Facebook: “Sylvia Ramírez Coaching e Imagen”

En Twitter e Instagram: @SylviaRcoaching

Suscribirse al canal de YouTube: Sylvia Ramírez coach

www.sylviaramirez.com.co

Dime qué manías tienes… – columna “Lingotes de Felicidad”, Centro, México

Sylvia Ramírez, Life Coach, PNL, PNL en ventas, persuasión, Personal Branding, conferencia de felicidad, conferencia de motivación, conferencia de marca personal, Diseño de Marca Personal, Asesoría de Imagen, Bogotá, Colombia, Felicidad, Felicidad en las Empresas, Empresas Felices, Speaker, Conferencista, Conferenciante, Endomarketing, Coach de Felicidad, columna de felicidad, temas de felicidad, lingotes de felicidad, odio a mi jefe, 10 blogueras influyentes, 10 bloggers, mujer moderna, liderazgo, recursos humanos, rrhh, se puede ser feliz, vida feliz, coach de felicidad, Sylvia Ramirez coach, customer experience, servicio al cliente, experiencia de cliente
Mañas que enredan la cabeza

Piense en su manía más vergonzante. Ubíquela. Recréela en su cabeza. Ahora piense qué le ruborizaría más: ser pillado en el clímax de la ejecución de su [deliciosa] maña o ser sorprendido con unos parlantes conectados a su cerebro que amplificaran (¡sin editar!) lo que piensa de las cosas cuando le pasan. Difícil, ¿no?

Esta tarde oí a un chef decir (a propósito de la limpieza en la cocina), que los humanos tenemos más bacterias que células. En una analogía estrafalaria pero ilustrativa, diré que tenemos más micromañas mentales negativas que pensamientos piadosos por día. Y el problema con esas micromañas es que nos mantienen en una suerte de secuestro existencial: nos aíslan de la vida interesante que están teniendo quienes sí son cuidadosos a la hora de elegir cada pensamiento.

A mi modo de entender las cosas, las peores micromanías son: quejarse; envidiar; tenerse lástima (etiquetar todo lo que no le gusta como ‘injusto’); creer que hay que tener contentos a otros (contra esta todavía sigo luchando); ceder el control de su estabilidad emocional al prójimo (por angelical que sea) y creer que por merecer las cosas, no hay que lucharlas. Seguir manteniendo estos pequeños hábitos mentales es tan peligroso como conducir cuando ha bebido: se siente rico, quizá, pero le puede costar su vida y la de otros porque el alcohol es un anestésico y sus reflejos están adormecidos. Pues, bien, con las micromañas mentales ocurre exactamente lo mismo: le narcotizan el entendimiento y usted termina apoltronándose en una vida llena de prejuicios cómodos pero oscuros (y siempre iguales): quejas, críticas y victimizaciones a la orden del día. ¿Qué felicidad puede florecer ahí?

Por supuesto, la salvación está en tener nuevos hábitos de pensamiento. Pero le advierto que esta es una de esas cosas que “es más fácil decir que hacer” porque exige de su parte una actitud radical. Si no se siente tan convencido, por favor, quédese como está: fracasar en esta clase de intentos sólo acabará ratificándole la poca fe que usted se puede tener y ahí sí quedaríamos en el peor de los mundos.

Las micromañas se alojan en la mente y la mente es como un niño que ha descubierto que los berrinches funcionan. Al tiempo es cierto que ahora usted conoce la lógica del juego. Y lo bueno (lo mejor) es que esta vez (de pronto por primera vez), usted es el único gran dueño del juego: baraje las cartas con seriedad una ronda más.

__________________

Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, el 16 de marzo de 2017. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 22o lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

¡Sigamos en contacto!

En Facebook: “Sylvia Ramírez Coaching e Imagen”

En Twitter e Instagram: @SylviaRcoaching

Suscribirse al canal de YouTube: Sylvia Ramírez coach

www.sylviaramirez.com.co

Colapsó la oficina de solicitudes de milagros – columna “Lingotes de Felicidad”, Centro, México

¡Soltemos los amuletos!
¡Soltemos los amuletos!

Gran parte de lo supersticiosos que somos se nos quitaría si no nos diera tanta pereza recorrer el camino (lleno de curvas, por cierto), que suele haber entre el punto de la vida en que nos encontramos y la situación en la que anhelamos estar. En la mayoría de los casos lo que hace que un milagro se llame “milagro” no es tanto lo inusual de la petición sino la rapidez con la que quisiéramos poder salirnos con la nuestra.

Sea por pereza o por inocencia (a veces la línea divisoria entre un estado mental y otro no llega a ser tan clara), la verdad es que llevamos al cirujano plástico los asuntos que corresponden al psiquiatra; pagamos en una transacción dentro de la joyería el equivalente a los honorarios de un año de terapia de pareja; vamos donde el brujo que liga al ser amado con tal de no soportar el varillazo lento y doloroso de entender que ya no nos quieren más y alucinamos con la idea de iniciar nuestro propio negocio, no tanto por el sueño lindo de emprender e innovar, sino para ahorrarnos el agravio de no comenzar siendo los gerentes que durante toda la universidad nos dijeron que seríamos y que ya captamos que no seremos. Al menos no para empezar.

Pero esta maña de buscar atajos no es del todo culpa nuestra. Chamanes y hechiceros ha habido desde el principio de los tiempos: el afán de querer que la solución llegue casi a la vez con el problema es un rasgo muy humano. Tal vez las cosas se nos facilitarían si aprendiéramos a distinguir entre las causas y los efectos. Pasa todo el tiempo con la felicidad, por ejemplo: la sentimos como el desenlace fantástico al que llegaremos luego de mucho sufrimiento siendo que, en realidad, debería ser la base de nuestro éxito. Entendamos eso y veremos que la libertad comenzará el día en que el taconeo de nuestros pasos (quizás lentos pero siempre dirigidos hacia nuestra meta) retumbe más fuerte que el clamor de nuestras súplicas. Ser feliz no tiene por qué ser un milagro.

Calmémonos lo suficiente como para poder notar la distancia enorme que hay entre los triunfos que percibimos en las fotos de los otros y la vida agridulce que en realidad todos llevamos. Lance el amuleto al río (porque ya no lo necesita) y permítase ir más despacio. Vaya a su ritmo, a su glorioso ritmo, haciendo todo lo que honestamente pueda sin esperar la llegada de ese dedo salvador que hunda el botón de su buena suerte. Sepa que la felicidad asomará cuando usted ponga más fe en su creatividad que en la compasión de cualquier agente –humano o místico- externo. Recuerde que es su realismo y la magia intrínseca de cada proceso lo que romperá el hechizo del eterno desencanto, no la alineación de ningunos astros. Vivir en función de esas piruetas celestiales es algo que le queda bien a la NatGeo, no a quienes tenemos tantas otras posibilidades.

__________________

Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, en febrero de 2017. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 21r lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

¡Sigamos en contacto!

En Facebook: “Sylvia Ramírez Coaching e Imagen”

En Twitter e Instagram: @SylviaRcoaching

Suscribirse al canal de YouTube: Sylvia Ramírez coach

www.sylviaramirez.com.co

“Sí, sí eres especial”

Porque los lunes a veces nos deprimen, hubo un lunes que fue mi turno. Estaba tristísima y en un acto de heroísmo invisible explayé mi retahíla de frustraciones delante de la persona que sentí más cercana. Sentía que tenía demasiadas cosas por atender y que ya no estaba dando abasto. Me sentía muy perdedora. Habiendo quedado tan vulnerable como si tuviera la piel en carne viva, la respuesta que recibí de mi confesor me dolió hasta la médula pero hoy ya soy capaz de agradecerla: “Es que tú crees que eres especial. Tú no eres especial. Yo no quisiera ser tú”. Aunque en ese momento sólo pude contestar con algunas lágrimas y pedir algo de empatía, ahora comprendo que lo que sentí como un latigazo en realidad fue más parecido al sacudón de la alarma de un reloj despertador. Y despertar es algo que siempre será de agradecer. En la situación en que estaba tenía dos opciones: o darle crédito a lo que oía y reducir mi autopercepción de valor hasta el suelo o sentirme valiosa no porque alguien más me lo dijera sino porque yo decidía que así era. Escogí lo segundo. Y usted debería hacer lo mismo.

Según la lógica clásica el problema de que todos seamos especiales es que a la larga nadie termina siéndolo. Tiene sentido, sí, pero esas son cuestiones de la filosofía y del arte de la argumentación a las que no tengo pensado atender hoy porque lo que quiero decir es que sí somos especiales. Todos. Usted y yo. No sólo por el hecho de que usted es la única persona sobre la tierra con sus huellas digitales sino porque nadie más sabe lo que se siente ser usted. Nadie podría comprender en su verdadera dimensión el esfuerzo que tuvo que hacer para salir al otro lado después de ese desafío que casi lo acaba. Nadie es capaz de amar de la forma en que usted lo hace; quizás torpe a veces pero grandiosa a su manera. Quién como usted sabe lo que ha sido necesario hacer para juntar todos sus pedacitos de nuevo y animarse a salir de la cama cuando la vida le cambió de repente todas las reglas de su juego. Nadie más en la tierra, por parecido que sea, sabrá nunca lo que se siente vivir bajo su piel. Rumiar sus miedos y seguir adelante como si nada, no porque tenga todo bajo control sino porque en realidad no tiene otra posibilidad distinta a lanzarse: eso es lo que hace de usted un ser digno de admiración.

Los portazos que ha recibido en la cara; los “No” que hicieron de usted un ser humano tan grandioso; las ilusiones que ha sido capaz de alojar en su pecho; las dudas que ha soportado tantas noches; los sueños que contó en voz alta y que luego lo hicieron quedar en ridículo ante los demás porque nada de eso terminó pasando; el horror de despertarse tranquilo y recordar, segundos más tarde, que esa persona ya no está… esos líos han sido sólo suyos.

Y la bondad que también le calienta el pecho; los buenos pensamientos que también rondan su cabeza; los gestos desinteresados que ha tenido con alguien más; su capacidad de amar como un niño a pesar de los años; el valor de atreverse a soñar aun cuando pareciera que en su caso ya no vale la pena; la gallardía de aparecerse y dar la cara a la mañana siguiente; el hecho de haber aprendido a llorar hacia adentro para portarse como los adultos; ganar sus pequeñas y grandes batallas cotidianas… todo eso, sin que usted tenga que tener ningún atributo digno de un Guinness Record, hace de usted un ser humano único y especial más allá de su caprichosa y aleatoria huella digital.

Somos esclavos de lo que nos entretiene – columna “Lingotes de Felicidad”, Centro, México

Sylvia Ramírez, Life Coach, PNL, PNL en ventas, persuasión, Personal Branding, conferencia de felicidad, conferencia de motivación, conferencia de marca personal, Diseño de Marca Personal, Asesoría de Imagen, Bogotá, Colombia, Felicidad, Felicidad en las Empresas, Empresas Felices, Speaker, Conferencista, Conferenciante, Endomarketing, Coach de Felicidad, columna de felicidad, temas de felicidad, lingotes de felicidad, odio a mi jefe, 10 blogueras influyentes, 10 bloggers, mujer moderna, liderazgo, recursos humanos, rrhh, se puede ser feliz, vida feliz, coach de felicidad, Sylvia Ramirez coach
Así nos vemos ante lo que nos gusta

El único escenario donde tiene sentido apagar todos los filtros, entregarse al encanto de las apariencias y no tratar de entender el truco, es el espectáculo de un mago. Para el resto de los episodios de su vida le irá mejor si se mantiene dentro de lo que llamaremos aquí un “Nivel de duda razonable”. Comenzando por los generosos diálogos internos que transcurren en su propia cabeza.

Carl Sagan (el esclarecido anfitrión de Cosmos; el científico), dentro de sus muchos aciertos nos advierte que entre más queramos que algo sea cierto, más escépticos tenemos que ser. Y no porque estemos obligados a presentir la maldad en cada humano que se acerca sino porque a los de nuestra especie los caracteriza una debilidad penosa y muy evidente: en silencio estamos dispuestos a entregar lo que sea a cambio de que nos entretengan. Queremos que nos descresten; rogamos que nos maravillen. A cambio derrocharemos con gusto desde tiempo (que es poco y es limitado), pasando por sumas escandalosas de dinero, hasta ceder buena parte de (o toda) nuestra dignidad.

Y este resabio hedonista se complica por el desafío que lo acompaña: el verdadero drama del adulto es su independencia. Para ser de verdad libre hay que medírsele a tomar por uno mismo las decisiones impopulares que antes imponían los papás o los maestros. Por eso antes la vida era fácil; porque lo que nos pasaba no era nuestro problema. Pasados los veinte, quien quiera llegar lejos tiene que aprender a defenderse de sí mismo y de sus apetitos porque por más protegido que uno se sienta tras sus murallas de conceptos y de amor propio, llega un punto de la vida en que a uno le pasan exactamente las cosas que hace que le pasen. Sólo esas.

Y para que le pasen mejores cosas (o al menos para no matarse demasiado pronto en el intento de ser feliz), hay que hacerse preguntas serias; de esas que funcionan como salvavidas; que impiden que nos enredemos en lo que no es. Por ejemplo, ¿se ha preguntado con cuánta fantasía le basta para ser feliz? Admitamos que nuestro viacrucis no se ha trazado tanto con lo que otros nos han hecho sino con nuestras incontrolables ganas de creer. Si una lección debe quedarnos de todo es que para tener más días felices y no sólo una noche intensa y corta, hay que aprender a levantarse de la mesa; hay que tener al menos un bosquejo del mapa personal de riesgos en la cabeza: piense de antemano qué es lo máximo que pagará por un capricho. Y páguelo. Y vívalo. Y góceselo pero hasta ahí: como quien se viste y se perfuma para ir una noche a ver el show del mago pero no se le pasa por la mente casarse con él. Viva su vida como el dueño de su propio teatro; no como la marioneta. Así.

__________________

Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, en enero de 2017. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 19o lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

¡Sigamos en contacto!

En Facebook: “Sylvia Ramírez Coaching e Imagen”

En Twitter e Instagram: @SylviaRcoaching

Suscribirse al canal de YouTube: Sylvia Ramírez coach

www.sylviaramirez.com.co

Planes del cerebro que mutilan los del corazón – columna “Lingotes de Felicidad”, Centro, México

Sylvia Ramírez, Life Coach, PNL, PNL en ventas, persuasión, Personal Branding, conferencia de felicidad, conferencia de motivación, conferencia de marca personal, Diseño de Marca Personal, Asesoría de Imagen, Bogotá, Colombia, Felicidad, Felicidad en las Empresas, Empresas Felices, Speaker, Conferencista, Conferenciante, Endomarketing, Coach de Felicidad, columna de felicidad, temas de felicidad, lingotes de felicidad, odio a mi jefe, 10 blogueras influyentes, 10 bloggers, mujer moderna, liderazgo, recursos humanos, rrhh, se puede ser feliz, vida feliz, coach de felicidad, Sylvia Ramirez coach
Así nos vemos cuando hiperplaneamos

 La forma más rápida –y más barata- de conseguir dejar de arrastrar su pasado es soltando el control de su futuro. Hay que renunciar a las ganas de querer manipular cada cosa que va a ocurrir porque el único lugar donde los acontecimientos pasan siempre del mismo modo (como en un carrusel diabólico) es en su cabeza: la vida es tan caprichosa –tan fértil para que se presenten situaciones fantásticas-, que no vale la pena sentarse a ver una y otra vez la misma película que ya conoce.

Soltar –en serio- el control de su futuro implica dejar de atesorar el drama de lo que ya pasó y que ahora sólo existe en su mente. No es fácil. A veces tengo la impresión de que lo que impide esa despedida es que nos da miedo quedarnos solos; dejar ir ese temor que, en parte, nos define. Es como si creyéramos que si soltamos esa idea que nos duele seríamos un poquito menos nosotros.

Por lo tanto (y porque estamos en la fase inicial del año) hay que exorcizar la obsesión de planear. Planear es a la vida lo mismo que un paseo en bicicleta estática es para nosotros: una forma inteligente de invertir el tiempo, sí, pero a la larga nada más que un paseo imaginario. Y, por favor, entiéndame al derecho: evidente, obvia, ¡naturalmente hay que trazarse metas! Si no lo hiciéramos, no progresaríamos (o al menos no conseguiríamos avances importantes en la vida). La invitación es otra: proyectemos las metas grandes que queremos conquistar en el año pero no depositemos nuestra fe en la creencia de que porque tenemos un plan detallado todo va a salir bien. O mejor: lo que no hay que hacer es creer que las cosas han salido bien sólo si se han ceñido al libreto que habíamos preparado. ¿Qué tal que no le hubiera pasado esa casualidad que cambió su vida? Las casualidades se llaman así justo porque no hacen parte del plan. Su encanto es que no estaban en el plan.

Lo otro que es muy importante es que recuerde que usted es más que una masa con signos vitales cuya meta es ir de cada enero a cada diciembre en línea recta. En eso no radica el sentido de la vida. Tampoco consiste en ser la encarnación de todas las virtudes (por fortuna). Se trata, apenas, de vivir: de hacer que le pasen cosas y de permitir que le pasen otras. Sencillo. Por eso es que la excesiva planeación es tan aparatosa como ponerse un guante para acariciar un trozo de terciopelo: no sólo no hace falta hacerlo (porque no se va a morir si no hiperplanea o si no se pone el guante) sino que, si se pone en esas, sólo logrará anular el encanto de la experiencia.

Si está leyendo esto, con seguridad usted es un piloto responsable de su vida. Confíe en su capacidad de maniobra. Despida al capataz; quítelo del timón. Ceda el volante a su imaginación y, mentalmente, contésteme una cosa: “Cuando piensa en (ponga su nombre aquí), ¿en qué piensa?”. Use esa respuesta para enderezar el curso de su vida hacia la felicidad y brindemos en nuestras cabezas por todas las cosas (imaginables y locas) que están a punto de pasar.

__________________

Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, el 12 de enero de 2017. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 18o lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

¡Sigamos en contacto!

En Facebook: “Sylvia Ramírez Coaching e Imagen”

En Twitter e Instagram: @SylviaRcoaching

Suscríbete al canal de YouTube: Sylvia Ramírez coach

www.sylviaramirez.com.co

Este todavía puede ser un gran año – columna “Lingotes de Felicidad”, Centro, México

Sylvia Ramírez, Life Coach, PNL, PNL en ventas, persuasión, Personal Branding, conferencia de felicidad, conferencia de motivación, conferencia de marca personal, Diseño de Marca Personal, Asesoría de Imagen, Bogotá, Colombia, Felicidad, Felicidad en las Empresas, Empresas Felices, Speaker, Conferencista, Conferenciante, Endomarketing, Coach de Felicidad, columna de felicidad, temas de felicidad, lingotes de felicidad, odio a mi jefe, 10 blogueras influyentes, 10 bloggers, mujer moderna, liderazgo, recursos humanos, rrhh, se puede ser feliz, vida feliz, coach de felicidad, Sylvia Ramirez coach
Lo grandioso es grandioso porque usted así lo declare

Todo depende de lo que vamos a entender por “gran”. No podemos seguir haciéndonos el mal de creer que para que algo sea ‘grandioso’, tiene que ser ‘perfecto’. Pensar así sólo conseguirá que la felicidad sea un espectáculo que continuaremos mirando desde la ventana, como ese al que no le alcanzó para pagar el boleto de entrada al show.

Esta vez hagamos las cosas al derecho: aceptemos que, muchísimas veces, menos, es más. Pensemos, por ejemplo, en su realidad, que parece menos perfecta de lo que quisiera que fuera. Claro: aún no consigue eso que cree que le falta para ser feliz. Esa realidad incompleta, así como está, tiene también unas características muy particulares: menos ruido en la cabeza; menos líos; menos distracción (tranquilo: no le voy a decir que por eso su vida ya debería parecerle feliz. Tengo algo mucho más interesante que plantearle). La pregunta del millón, con todos esos espacios libres, es qué va a hacer con usted hoy: ¿va a creer que tiene un montón de tiempo libre para sufrir pensando en todo lo que le gustaría tener y no tiene (y preguntándose por qué -en su caso- no funciona eso del poder de la mente y de la ley de la atracción)? La otra posibilidad sería usar ese espacio en blanco para tomar decisiones importantes que todavía están pendientes. No crea que si su vida fuera distinta sería más feliz: un día va a entender que el tiempo lindo era este. Y más adelante también vendrán días lindos, por supuesto. Lo que quiero decir es que es muy triste que desperdicie estas horas; esta vida preciosísima que tiene ya mismo.

Olvidemos por un momento el saldo en el banco, las medidas que le gustaría tener, la compañía que anhela a su lado y pensemos en usted, sólo en usted; en la persona que es; en sus habilidades emocionales de este momento: ¿no se siente, acaso, mejor ahora?, ¿no siente que hoy comprende muchas cosas mejor que hace un mes o incluso una semana?

Este todavía puede ser un gran año si comenzamos a maravillarnos por las cosas realmente valiosas y dejamos de ser tan incrédulos con lo que merece algo más de confianza por parte de nosotros. La raíz de nuestra miseria está en que nos embelesan las fotos ajenas retocadas y no creemos que nuestra vida o nuestra celebración en casa está siendo suficientemente buena.

Para que este merezca ser llamado “un gran año” usted no tiene que ser aceptado en ningún lado distinto a donde está ni aprender inglés (o cualquiera que sea su propósito eterno de año nuevo): en realidad sólo tiene que “resintonizarse” con lo importante. Declare que nadie le debe nada (no hay tal cosa como “años desperdiciados” ni “disculpas pendientes”: sentir que le deben eso es una fuga espeluznante de energía). Suelte el afán de controlar y de querer llegar a algún lado en particular y note cómo su mundo sí gira al derecho. Mejor dicho: este puede ser un gran año si, básicamente, usted resuelve ya mismo que sí lo es (porque sí lo es. Admítalo o no, sí-lo-es).

__________________

Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, el 29 de diciembre de 2016. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 17o lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

¡Sigamos en contacto!

En Facebook: “Sylvia Ramírez Coaching e Imagen”

En Twitter e Instagram: @SylviaRcoaching

Suscríbete al canal de YouTube: Sylvia Ramírez coach

www.sylviaramirez.com.co

“Felicidad” no se escribe con llanto – Columna “Lingotes de Felicidad”, Centro, México

Sylvia Ramírez, Life Coach, PNL, PNL en ventas, persuasión, Personal Branding, conferencia de felicidad, conferencia de motivación, Diseño de Marca Personal, Asesoría de Imagen, Bogotá, Colombia, Felicidad, Felicidad en las Empresas, Empresas Felices, Speaker, Conferencista, Conferenciante, Endomarketing, Coach de Felicidad, columna de felicidad, temas de felicidad, lingotes de felicidad, odio a mi jefe, 10 blogueras, 10 bloggers, mujer moderna, liderazgo, recursos humanos, rrhh, se puede ser feliz, vida feliz, coach de felicidad, Sylvia Ramirez coach
Todos estamos conectados

Si la vida funcionara como las transacciones de la bolsa de valores, donde para recibir una cosa hay que entregar a cambio otra, ninguno de nosotros habría vivido la mitad de todas las escenas lindas que ha protagonizado, ¿o sí? Veamos: ¿prepagó la gentileza de ese extraño?, ¿remó muy duro para que los colores del atardecer tuvieran ese tono ámbar tan fotogénico?, ¿pasó muchas noches sin dormir para que a ese humano irresistible le pusieran esos ojazos con los que lo mira?

Y, a pesar de que todas esas bellezas pasan –y pasarán- sin nuestra intervención, cuando las estamos disfrutando y no nos cabe más alegría en el pecho, el cerebro (en su afán de sellar cualquier rendija por donde se pueda colar el sufrimiento), interrumpe el trance mágico en el que estamos con la pregunta más floja (y más arruinadora de momentos) que podemos hacernos alguna vez: “¿Con cuánto dolor voy a pagar luego por todo esto tan bueno?”. Ay, no. Ay, ¡no!

¿Por qué [inquirió una lectora de esta columna], cuando todo nos está saliendo bien, nos preguntamos si la vida nos lo va a cobrar más adelante?, ¿por qué uno no puede disfrutar a plenitud esa felicidad que va encontrando?

Porque creemos que ganamos en dignidad pagando las cosas con dolor. Porque pensamos que hay que sumar puntos. Porque no entendemos que las cosas lindas nos pasan por el hecho de ser nosotros. ¿Acaso un padre amoroso, cuando entrega un regalo a su hijito, está pensando “Condenado: ¡vas a pagar por esto!”? ¡NO! Se lo da porque lo ama y lo ama porque es su hijo, punto. Sin exigirle ninguna gracia adicional. Y nosotros, ¿no somos, pues, hijos nacidos de este universo? Lo que funciona en pequeña escala (como el padre que regala el juguete al bebé), también aplica en nuestro caso con La Vida, que se empeña en regalarnos cosas sin que tengamos que aprobar ningún examen.

Recapitule las metas en las que ha tenido éxito. A qué las atribuye, ¿a que las pagó anticipadamente con dolor? ¿Qué tal que sus triunfos se deban a que se ha encontrado en el momento exacto en compañía de las personas precisas, un poco de buena suerte y, por supuesto, su energía nunca dispersa sino condensada en horas de trabajo disciplinado?

Háganos un favor (porque estamos todos conectados): la próxima vez que le pase una cosa bonita, pequeña o grande, ríndase; entréguese al momento sin tratar de descifrar “por qué” fue usted el elegido. Sólo maravíllese por el modo como le pasan las cosas y sonría. Sobre todo sonría, que esa energía sí que se riega por el cosmos. Eso, así, despacito: sienta a cada latido esa naturaleza abundante de la usted y yo hacemos parte y sonría.

__________________

Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, en diciembre de 2016. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 16o lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

¡Sigamos en contacto!

En Facebook: “Sylvia Ramírez Coaching e Imagen”

En Twitter e Instagram: @SylviaRcoaching

Suscríbete al canal de YouTube: Sylvia Ramírez coach

www.sylviaramirez.com.co

A caballo regalado… ¡SÍ se le mira el colmillo!

Sylvia Ramírez, Life Coach, PNL, Personal Branding, conferencia de felicidad, conferencia de motivación, Diseño de Marca Personal, Asesoría de Imagen, Bogotá, Colombia, Felicidad, Felicidad en las Empresas, Empresas Felices, Speaker, Conferencista, Conferenciante, Endomarketing, Coach de Felicidad
Aunque tenga mucha necesidad, si no es lo que quiero, ¡no va!

 

Ya no recuerdo cuándo fue la última vez que acudir a un refrán me haya servido de algo. Casi todos traen una trampa encubierta: con la buena intención de ahorrarnos un mal terminan causando un agravio mayor. Y este no es la excepción: “A caballo regalado no se le mira el colmillo”. Por caridad, ¡míreselo siempre!, ¡siempre!

Míreselo con lupa, especialmente, a la hora de establecerse con alguien. Note que no dije “A la hora de amar sino de establecerse; de comprometerse. Usted ame a quien le plazca, que justo en lo irrefrenable del sentimiento está el encanto pero, eso sí, no firme nada si no se trata de un buen caballo. Por más necesitado, por más acorralado que se sienta en su soledad, antes de dar cualquier paso definitivo, pregúntese: “Esta persona, ¿es afín conmigo?” (Afinidad quiere decir “estar de acuerdo en lo fundamental”). Segunda pregunta: “Esta persona, ¿me acepta y me respeta tal como soy o tengo que violentar mi esencia para encajar en sus requisitos?” Y tercera pregunta: “Cuando en esta relación acordamos algo, ¿se cumple?”

Para los asuntos del amor no hay un manual ni ninguna compañía de seguros expide pólizas, es cierto. Pero si, más allá de creer en cosas ‘distintas’ (que es normalísimo), lo que sucede es que creen en cosas ‘opuestas’; o si se trata de alguien que se burla o le exige cambios más allá de lo razonable (más allá de las minucias logísticas de la urbanidad y de los buenos modales) o si suele irrespetar los acuerdos a los que llegan, sepa que ese caballo no es. Si le resulta irresistible, dé algunos paseos más pero ahórrese pesadillas y lágrimas con alguien que desde ahora le prende instintivamente las alarmas. Tómeselo con calma; que no es que la vida premie tanto a la paciencia como al sentido común.

Otro caballo al que hay que mirar el colmillo es ese que puede comprometer su tiempo o sus finanzas de un modo que usted en realidad no quiere. Si le ofrecen un obsequio que usted sabe que sólo busca obligarlo, no lo acepte. Si le ofrecen una comida que está expresamente prohibida en la dieta que con tanta ilusión está haciendo, discúlpese o lo que sea pero no la coma. Si le ofrecen ir de viaje gratis pero en condiciones penosas o para hacer algo que si usted tuviera cómo evitar no haría (cuidar a alguien, hacerse cargo de una función que no quiere, etc.), no vaya. Si le ofrecen un regalo costoso a cambio de algo que usted en condiciones normales no haría, devuélvalo: el otro sentirá que compró una firma o una llamada suya pero usted, en cambio, habrá entregado su consciencia por un caballito cualquiera.

Caballos con colmillos de leche hay por todas partes, así que si me van a dejar botada en la tercera curva del camino, por más que sean regalados, por más que ahora mismo no me alcance para comprarlos, les aseguro que no los quiero. Y usted tampoco tiene por qué quererlos. Su felicidad merece algo mejor que eso.

__________________

Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, en diciembre de 2016. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 15o lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

¡Sigamos en contacto!

En Facebook: “Sylvia Ramírez Coaching e Imagen”

En Twitter e Instagram: @SylviaRcoaching

Suscríbete al canal de YouTube: Sylvia Ramírez coach

www.sylviaramirez.com.co