Cualquiera es profeta un día después – columna “Lingotes de Felicidad”, Centro, México

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Cualquiera es profeta un día después de pasados los hechos

Además de “sentirse culpable por todo”, ¿qué otro talento tiene usted? En este mundo, mientras unos tienen vocación de servicio, otros de investigación, etc., hay muchos que tienen (que tenemos) vocación de culpa. Comprendemos que sentirnos mal por el pasado es tan útil como llorar sobre la leche derramada pero insistimos en sentirla sin fijarnos en el lío adicional: la culpa, como las hamburguesas, suele venir en combo. En este caso con miedo y vergüenza. Y en combo agrandado, claro.

Como nuestra vida es –apenas- un transcurrir humano y no un sofisticado proceso industrial, es muy posible que el tránsito se nos haga más dulce si cada uno, frente a las decisiones de su pasado, entiende esto: en esa encrucijada que tuvo, usted resolvió con los recursos que tenía; con las cosas que sabía; con los sentimientos que lo embargaban (en el sentido fuerte de “Embargar”); con la edad que tenía; con los sueños que lo movían. Libérese aprendiendo a sacar usted mismo el palo que le frena la rueda de la felicidad notando que haber optado por algo distinto no le garantizaba un mejor “hoy”. Sólo tendría un hoy distinto. Y “distinto”, también lo sabemos, no es lo mismo que “mejor”.

Y guárdese de querer escurrirse hacia el otro extremo: usted sigue siendo un humano (muy humano) y no una sartén de teflón a la que todo le resbala. No fijarse; no pensar en el pasado, sería negar toda su capacidad de razonar. Y de enderezarse. Y de amar. Y de crear. La propuesta, por lo tanto, no es que borre la cinta en la parte en que usted se equivoca sino que la vea y oiga los diálogos, ya no para reprocharse sino sólo para establecer qué le funcionó y qué puede hacer distinto en la siguiente temporada. Nada más. Y ni trate de evadirse alegando ahora que ya es demasiado tarde: que usted esté vivo significa que el camino sigue; quizás con nuevos peregrinos, sí, pero siempre en la senda de su camino.

Esta invitación, como todas, está lejos de ser una receta mágica. Lo que sucede es que entre (i) sentirse culpable; (ii) hacerse el loco y (iii) medírsele a tomar mejores decisiones, lo tercero parece más útil. Aunque trajinado, aporreado y asoleado, usted ahora es mucho más grande que lo que fue en cualquier momento anterior de gloria, así que no se reproche por no haber sido capaz de anticipar el futuro. Cualquiera es profeta un día después y su trabajo no es el de brujo. Reúna su buena fe, levante la frente y salga. Salga a que le sigan pasando cosas, que a eso fue que vinimos; no a encarnar la perfección de una porcelana que nunca suda ni ríe ni llora.

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Columna publicada en el periódico “Centro”. Puebla, México, el 13 de junio de 2017. Enlace a la publicación del periódico haciendo click aquí: 28o lingote de felicidad de Sylvia Ramírez 

Por: Sylvia Ramírez Rueda

Conferenciante internacional de Felicidad y Personal Branding
Coach Ejecutivo – Coach Personal

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*Imagen: La mente es maravillosa